El lenguaje oculto del altiplano

29 sobrevivientes africanos y los nativos andinos desarrollaron un fenómeno histórico de incalculable valor: la alianza y sociedad secreta afro-andina en la desgracia. En los galpones de encierro, en los lavaderos de oro y en los caminos de herradura del Altiplano, el esclavo africano y el siervo indígena se miraron a los ojos y reconocieron que compartían el mismo enemigo y dolor. No hubo espacio para el distanciamiento; se produjo una profunda y clandestina asimilación cultural mutua. Los africanos, despojados de sus tambores sagrados y de sus deidades originarias, adoptaron la geografía sagrada de los Andes, rindiendo respeto a los Apus y a la Pachamama para sobrevivir al destierro. A su vez, inyectaron en las comunidades andinas su profunda memoria rítmica, la síncopa de su percusión corporal y su gestualidad de resistencia. Esta hermandad en el sufrimiento y el sincretismo secreto entre dos mundos oprimidos es la verdadera matriz histórica de donde emergió la danza de la Morenada. Las raíces musicales y coreográficas exactas de

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