El lenguaje oculto del altiplano

21 reciprocidad (Ayni), y se tornaban destructivos y violentos solo si eran ignorados o despojados de sus tributos. Al verse obligados a interpretar el papel del diablo en las representaciones misionales, los danzantes nativos tomaron la estética exterior del demonio europeo, los cuernos retorcidos, los colmillos expuestos, las garras y los rostros desfigurados, pero la despojaron por completo de su contenido judeocristiano de maldad y pecado. El personaje del diablo experimentó una transmutación interna radical. Dejó de ser el enemigo de la humanidad para convertirse en una entidad de mediación, equilibrio y respeto telúrico. El danzante de la Diablada comenzó a utilizar esa máscara terrorífica para dar cuerpo y presencia a los guardianes del inframundo, esculpieron de manera oculta la Trilogía Andina: la serpiente (representante del Uku Pacha o mundo inferior), el puma (Kay Pacha símbolo de la fuerza) y el cóndor (mensajero del Hanan Pacha), seres espirituales con los que el hombre andino debía negociar de manera obligatoria antes de excavar los cerros, extraer los metales

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