El imperio inka

concluir que la lengua de estas sociedades haya sido precisamente la puquina. CORRELACIONES HISTÓRICAS En esta sección nos centraremos en las lenguas de los incas y de sus ancestros a lo largo de su historia. De acuerdo con la hipótesis que pasaremos a desarrollar, los gobernantes del Cuzco habrían tenido como lengua materna, sucesivamente, al puquina, al aimara y al quechua, en ese orden. Las mudanzas idiomáticas postuladas, en virtud de las cuales se habría sustituido una lengua por otra, con periodos de bilingüismo de por medio, corresponderían a distintos momentos por los que atravesaron los incas desde sus orígenes ancestrales, pasando por su etapa mítica, hasta devenir en personajes plenamente históricos. De esta manera, les asignamos a los incas primordiales, procedentes de la región lacustre, el puquina de los antiguos tiahuanaquenses; a los soberanos de la etapa mítica, el aimara enraizado en los confines de la región cuzqueña gracias a los portadores de la civilización huari; y, finalmente, a los incas del periodo histórico, el quechua llegado a las puertas del Cuzco a raíz de la invasión de los chancas. La correlación histórica sugerida reposa sobre evidencias de diferente naturaleza, peso y robustez, en relación inversa a las adscripciones idiomáticas formuladas; y así, comenzando por el quechua, está fuera de toda discusión que los incas hablaban esta lengua a la llegada de los españoles; en segundo término, que los soberanos del periodo mítico hablasen el aimara, si bien menos patente, no es por ello menos verídico, como se verá en su lugar; que, finalmente, los fundadores de dicha dinastía hablaran la lengua colla o puquina, pareciera pura especulación, comenzando por la profundidad temporal implicada, y, sin embargo, todo parece indicar que así habría sido en efecto, de acuerdo con los datos que aportaremos en su momento. El quechua chinchaisuyo de los incas Conforme se adelantó, nadie discute que al momento en que los españoles se apoderan del Tahuantinsuyo, la lengua «oficial» del imperio era el quechua. Difundida por entonces como lengua de la administración, se trataba de una verdadera lengua vehicular que circulaba por todos los confines de su territorio, en virtud de una política idiomática según la cual su aprendizaje era obligatorio, allí donde era desconocida. Lo señala taxativamente el «príncipe» de los cronistas, al decirnos que 96

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