El imperio inka

alguna como resultado de una supuesta procedencia altiplánica, se explica como efecto de su ruptura y posterior copamiento por parte del quechua en su avance hacia el sureste andino. Pues bien, de acuerdo con los estudios de la familia en su conjunto, hoy podemos sostener lo siguiente: (a) el aimara, lejos de ser una sola entidad idiomática, y peor aún identificada únicamente con la variedad altiplánica, es una familia integrada por dos lenguas; (b) las variedades del AC constituyen verdaderos relictos que preservan de manera más fidedigna los rasgos atribuibles a la lengua matriz de la cual derivan; (c) la marcada fragmentación que caracteriza a tales variedades, en contraposición a la relativa uniformidad de las hablas de AS, reclama un emplazamiento centro-andino para el idioma ancestral de la familia; (d) queda descartado, por consiguiente, el pretendido origen altiplánico de la lengua, que no se condice con su propia realidad dialectal; (e) queda igualmente desprovisto de todo sustento su atribución a los creadores de Tiahuanaco como los hablantes y difusores de la lengua; y (f), por último, la distribución actual de la lengua es el resultado final de distintas etapas de difusión en dirección centro-sureña, en resistencia desigual ante el empuje posterior del quechua en la región centro-andina, pero desplazando al puquina y al uro en el altiplano. Como habrá podido observarse, al igual que en el caso del quechua, los estudios aimaraicos se encargaron de destruir las falacias en torno a la lengua y a su historia cultural, forjadas en la etapa nebulosa de los conocimientos acerca del idioma, pero que, no obstante ello, gozan aún de plena vigencia en los predios no especializados, en particular en el de los arqueólogos nacionales y extranjeros del área boliviana. De modo semejante a lo ocurrido con las entidades integrantes del QC, en el presente caso también los estudios aimaras se encargaron de reivindicar las variedades del AC como verdaderos dialectos-testimonio que han permitido la reconstrucción de la protolengua (PA). El puquina A diferencia de lo que ocurre con el aimara y el quechua, lenguas de amplio uso, especialmente en sus variedades sureñas, el puquina es un idioma que se extinguió hacia la segunda mitad del siglo XIX, cediendo ante ellas luego de un proceso de larga duración. De hecho, según se desprende de la documentación colonial, a la llegada de los españoles, la distribución geográfica de la lengua presentaba la imagen de un verdadero 92

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx