El imperio inka

la del llamado Quechua I (QI) o Central, que ocupa el área centro-andina peruana, y la del Quechua II (QII), geográficamente más difundida, con dos subramas discontinuas, localizadas tanto al norte como al sur del QI, de carácter más bien local. La diversidad dialectal del quechua, clasificada en los términos señalados, debía explicarse diacrónicamente como el resultado de una serie de cambios operados dentro de la lengua desde sus inicios como entidad matriz hasta sus reflejos modernos que lograron sobrevivir. Pues bien, a la luz de los estudios dialectales y comparativos mencionados, hoy podemos sostener, en relación con la historia y evolución del quechua en su conjunto: (a) que los dialectos del QI han probado ser los más conservadores en tanto preservan mejor algunos rasgos de la lengua madre; (b) que, en esa medida, tales variedades constituyen entidades testimoniales de primer orden a la hora de reconstruir la protolengua (PQ) o idioma ancestral del que derivan todos los miembros de la familia; (c) que la profunda diversidad que caracteriza las variedades de QI sugiere buscar en el territorio donde ellas se hablan la posible cuna de la lengua matriz; (d) que, por consiguiente, queda descartada la región sureña como foco originario de la entidad idiomática primigenia; (e) se desecha igualmente, por carecer de todo sustento, la idea de que el quechua cuzqueño, que integra la subrama sureña del QII, pueda considerarse como una variedad más fidedigna de la protolengua; y (f), por lo mismo, tampoco tiene asidero la idea de que los incas hayan sido los difusores iniciales de la lengua. De esta manera, como se ve, los estudios de lingüística quechua se encargaron, además de ampliar la cobertura dialectal y geográfica de la lengua y la profundidad histórica de su desarrollo evolutivo, de erradicar los prejuicios que prevalecían en torno a ella, entre los cuales destacaban, de manera conspicua, su pretendida procedencia cuzqueña, así como su imaginario carácter prístino en tanto fiel reflejo de la entidad matriz. No hace falta señalar que tales atributos son el resultado de la entronización de la variedad respectiva como la lengua quechua por excelencia, por parte del Tercer Concilio Limense (1552-1553), y de su posterior desarrollo literario por sus cultores coloniales y republicanos. Por lo demás, tales estudios, al mismo tiempo que se encargaron de mostrar las falacias mencionadas, sirvieron también para llamar la atención sobre la importancia de los dialectos centrales de la lengua tan venidos a menos, 90

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