El imperio inka

mujeres, que se involucraban en relaciones extraconyugales. En estas circunstancias, muchas mujeres abandonadas estaban lo suficientemente agobiadas como para recurrir a cualquier medio posible, incluyendo la «magia», para descubrir el paradero de sus hombres o, mejor todavía, controlar sus corazones. Los inquisidores, por su parte, estaban ansiosos de avizorar y suprimir los comportamientos de esas mujeres que sospechaban que participaran de prácticas supersticiosas, amparadas por la oscuridad de la noche. Es importante recalcar que la misión fundamental de la Inquisición fue el de proteger la ortodoxia y buena conducta en la sociedad cristiana, vigilando las creencias y actitudes de los feligreses católicos. Desde su fundación, este principio excluía de la persecución a los indígenas, siendo ellos neófitos recién convertidos a la fe. Resulta que esas reas apresadas por la Inquisición bajo sospecha de haber usado conjuros para dominar la voluntad de los hombres eran españolas o mujeres de sangre mestiza o mulata. Fueron entonces las mujeres no indígenas quienes, como veremos, se entregaron a la misericordia del inca. Por lo tanto, si bien solía asumirse que los incas tenían poder y significado solo para aquella gente de origen indígena, aquí en Lima, en la tenebrosidad de la noche, hallamos unas divergencias de lo supuesto hasta ahora. Las hojas de coca, de uso cada vez más común en la sociedad colonial, fueron el medio que se aprovechaba para sus prácticas hechicerescas. Las autoridades promulgaron leyes para vedar el transporte y posesión de la coca, con el argumento de que esa planta antimoral amenazaba la integridad del orden de la «república» en cuanto estaba asociada con la práctica de idolatría y conducta viciosa. No obstante, la producción y circulación de hojas de coca se expandió en la colonia gracias al lucro comercial que podía extraerse de los trabajadores indígenas que apreciaban el consumo de la planta en los centros mineros y en otros lugares, inclusive en la capital virreinal adonde muchos indios se congregaron para ganarse la vida. Las mujeres que comparecían ante la inquisición habían podido conseguir hojas de coca de contrabandistas. Los testimonios y detalles que ellas y otros ofrecieron nos las muestran escondidas bajo el sigilo de la noche, sentadas en pequeños círculos, masticando las hojas a la luz de las velas. Conforme la leve estimulación de la planta andina comenzaba a hacerles efecto, entonaban sus conjuros, invocando la aparición del inca y de otras compañías. conjurote coca mia con barrabas con satanas con el diablo cojuelo... 862

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