moraban en las ocho parroquias de Cuzco. Según los testimonios presentados por testigos del incidente, este indio llamado don Francisco Uclucana había emborrachado a los descendientes incas y les había exigido a que le dieran permiso de ponerse la mascapaycha durante las fiestas de Santiago y Corpus Christi, y, además, les había insistido en que lo eligieran al alférez real para marchar con el estandarte real (Amado, 2002; Amino, 2008a). ¿Por qué tanto les disgustaba este acto a los nobles incas? Los antecedentes históricos nos ayudan a esclarecer el asunto. Uclucana no era un descendiente inca, sino que pertenecía a un grupo étnico llamado cañar. Los cañares eran oriundos de Ecuador, lejos de Cuzco, pero ellos, como los chachapoyas (otro grupo étnico, también de una zona muy lejana del norte del Perú), habían llegado a residir en la parroquia de Santa Ana de la ciudad de Cuzco (ver el capítulo 21 por Schjellerup). Sus complejas relaciones con los incas se habían mantenido desde el periodo prehispánico. Los cañares y los chachapoyas habían pretendido una resistencia encarnizada a la expansión incaica, pero terminaron derrotados por las tropas de Cuzco. Resulta que sus lealtades al imperio desde aquel momento quedaron siempre bajo sospecha, y fueron forzados a dispersarse a varios lugares del reino como mitimaes. Su antipatía hacia los incas estaba tan arraigada que cuando los españoles emergieron en escena andina durante la década de 1530, los cañares y los chachapoyas se unieron con entusiasmo a los forasteros recién llegados y cooperaron con ellos para derrotar al imperio. Un hecho simbólico ocurrió en 1572 cuando el último inca Túpac Amaru I, después de ser capturado en Vilcabamba, fue arrastrado a la Plaza Mayor de Cuzco donde fue decapitado nada más ni menos por un verdugo cañar. Es por ello bastante curioso descubrir que Uclucana, un cañar que vivía en la capital colonial de Cuzco y potencial heredero del antiguo antagonismo de su pueblo hacia los incas, buscara el oficio de alférez real, símbolo sublime del orgullo y nobleza incaicos. Frente a este desafío, los nobles incaicos se opusieron a lo que percibían como una ofensa a su estatus y declararon con contundencia lo siguiente: … dho don francisco vclucana siendo asi que el susodho no tiene dro. para sacar el dho estandarte porque no es desendiente el ni su hijo de los yngas sino que es desendiente de los cañares que para el dia de corpus salen con sus insignias de cañares hechos soldados porque asi lo ordeno el excelentisimo señor don francisco de toledo virrey que fue de estos rnos. por sus ordenanzas porque los dhos cañares y chachapoyas no son naturales de dha ciudad sino que son 858
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