cualquier encuentro con ellos quedaba profundamente grabado en la mente de los pueblos locales126. Después de la Conquista, los españoles engendraron diversas historias sobre el dominio incaico. La información y cooperación de la población subyugada, quien a su vez perseguía sus objetivos personales, fue crucial para el proceso en el que se escribiese y completase una historia inca. Como resultado de ello, apareció un prototipo de la historia incaica desde tiempos inmemoriales, con doce reyes que iniciaban con Manco Cápac. Esta, sin embargo, fue solo una faceta de la historia de los incas durante la era colonial. Consideraremos ahora otra dimensión distinta, un contexto complejo en el que personas que no tenían ninguna relación con la genealogía real comenzaron a manejar «lo inca» para sus propios beneficios. EL INCA REHISTORIZADO: APROPIÁNDOSE DE LOS INCAS Para el siglo XVII, los incas se habían vuelto cada vez más disociados del contexto histórico y geográfico de la capital imperial de Cuzco. Es posible observar este desarrollo en las diversas festividades y celebraciones religiosas del virreinato. De hecho, los incas empezaron a insertarse de manera significativa en terrenos ajenos a la historia cuzqueña. En la segunda mitad del siglo XVII, por ejemplo, en el pueblo de Mangas en Cajatambo, ubicado en la sierra centro-noroeste del Perú, se llevó a cabo una investigación de idolatría, en la que fue acusado el curaca del pueblo don Alonso Callanpoma como principal autor de los ritos supersticiosos. Se señalaba que había estado involucrado profundamente en unas actividades idolátricas: con motivo de un importante rito religioso que se celebró durante el techado de su casa, se vistió con sus mejores trajes tradicionales (cumbi) y realizó ofrendas a una de las deidades ancestrales (huaca). Callanpoma negó categóricamente estos cargos y dio el siguiente testimonio como prueba. Afirmó que de ninguna manera había adorado a la huaca, sino que «solo se uistio como ynga con otros dos yndios llamados don Garcia Ricapa difunto y Francisco Callan y otros yndios se vistieron como españoles ysieron como vna guerra para olgarse» (Duviols, 2003, p. 609). Sobre este asunto, es importante notar que un señor local que no era de sangre real incaica y que no tenía relación alguna con la tradición cuzqueña se había puesto el ropaje de un rey inca. En el contexto de la sociedad provincial, los incas, en lugar de ser los reyes históricos que gobernaron desde Cuzco, habían comenzado a cumplir un 855
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