región en dos categorías básicas: fortalezas (o pucarás), fortalezas en cimas de montañas, y aposentos, un término que se refiere de manera genérica a «alojamientos». La evidencia arqueológica correspondiente con estos tipos de sitios básicos y el avance imperial en la frontera norte serán presentados a continuación. Pucarás Comenzando por las fortalezas construidas en la cima de montañas, varios autores antiguos, además de Cieza de León, notaron que este era un tipo de sitio muy común en el paisaje del norte de los Andes (Cabello Balboa, 1951[1586], pp. 364-384; González Suárez, 1969[1890]; Humboldt, 1968[1803]; Juan & Ulloa, 1748). Plaza Schuller (1976, 1977) fue el primero en conducir un estudio sistemático de los pucarás en el norte de Ecuador e identificó un total de 37 a través de la interpretación de fotografías aéreas y trabajo de campo de seguimiento (ver también Gondard & López, 1983, pp. 109-129; Bray, 1991, pp. 397-406). La distribución de estos pucarás, espaciada a lo largo del perímetro de este territorio en una distancia de 20 a 25 kilómetros entre sí desde un punto en el lago San Pablo, forma un anillo alrededor del núcleo de la región de Caranqui (Plaza Schuller, 1976, lam. 1). La mayoría de estos sitios se ubica en cimas remotas a elevaciones de entre 2300 y 3000 metros, aunque los 17 que están asociados con el complejo de Pambamarca cerca de El Quinche y que Plaza Schuller identificó (1977) se encuentran por encima de los 3400 metros. Una de las referencias etnohistóricas más antiguas a los pucarápucarás en el territorio caranqui figura en una demanda realizada por Jerónimo Puento (1974[1583]), un curaca de Cayambe del siglo XVI. En este documento, un testigo declara que los pucarápucarás [de Pambamarca] fueron construidos en un periodo de ocho a nueve años durante el tiempo de las guerras inca (Mejía, 1583, en Espinosa, 1980, p. 107). Aunque existen pocas dudas de que las fortalezas elevadas de la región datan del periodo precolombino tardío, existe la antigua pregunta de si estos sitios eran de origen local o incaico, o si fueron posiblemente construidos y utilizados por ambos lados. Plaza Schuller (1976, p. 117) sostenía lo último —que estos fuertes fueron nodos estratégicos de importancia tanto para los Caranqui como para los incas durante el prolongado esfuerzo del Imperio para arrebatar el control de la región de los habitantes locales—. 821
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx