El imperio inka

Las comunidades de esta región también estaban vinculadas a través de una compleja red de relaciones sociales y económicas que implicaba el intercambio de bienes y personas. Como señala Salomon (1986, p. 135), los grupos de la sierra norte eran cultural y ecológicamente heterogéneos, con muchos enclaves de control independientes en la montaña occidental y en el valle Chota-Mira (ver también Caillavet, 2000[1989], p. 53). Diferentes prácticas sirvieron para facilitar el movimiento provisional y permanente de personas en la región. Estos incluían la exogamia femenina (Oberem, 1978, p. 53; Salomon, 1986, pp. 131-134), el intercambio de niños —aparentemente de ambos sexos— entre familias de la nobleza (Oberem, 1978, p. 53), y la captura de niños y niñas para la trata de esclavos (Borja, 1965[1591], p. 248); además de ciertas prácticas económicas como el intercambio institucionalizado y la utilización de zonas de producción horizontales y verticales distantes entre sí. Además del intercambio económico básico que se daba entre los hogares, también existe evidencia de un tipo especializado de comerciantes de larga distancia conocidos como mindaláes en los Andes del norte que fueron patrocinados por curacas individuales (Oberem, 1978; Salomon, 1978). Estos traficaban con bienes de alto prestigio y valor unitario como la coca, oro de placer, las chaquiras (cuencas de hueso y conchas) y objetos de metal —como cuencas de plata y oro, brazaletes de plata, alfileres de tupu y hacha monedas de cobre— (Salomon, 1986, pp. 90-95). Estos suntuosos bienes formaron el capital político de las élites locales. La evidencia sugiere que existía una complejidad considerable respecto a la organización política y económica de la población caranqui-cayambe. Las distintas formas documentadas de intercambio sirvieron para generar vínculos de parentesco y vínculos económicos de dependencia mutua, así como inevitables conflictos de interés. Las dinámicas de esta situación crearon las condiciones bajo las cuales los grupos étnicos de la región Caranqui buscaron, de forma algo paradójica, mantener su estatus autónomo a la vez que extendían su red de conexiones. La historia de alianzas inestables, conflictos de baja intensidad y la permeabilidad de las fronteras que caracterizaron a la región sugieren las diferentes estrategias políticas en juego durante el periodo precolombino tardío. La fluidez de las poblaciones locales, junto con la densa red de lazos regionales, probablemente fue lo que permitió que la nación Caranqui se enfrentase con éxito al gigante imperial incaico por tanto tiempo. 818

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx