chimú, lo que resulta en interpretaciones distorsionadas de la región bajo el gobierno inca (y por ende bajo el gobierno chimú). Puede que esto es lo que haya ocurrido en la prospección del valle de Jequetepeque que identificó un total de 239 sitios entre aquellos «chimú» (187 sitios) y aquellos del «Periodo Intermedio Tardío» (52 sitios), y solo 19 sitios como posiblemente inca, con lo cual pareciera que el área fue abandonada o que sufrió un gran colapso demográfico bajo el gobierno cuzqueño. Si bien esto es posible, parece improbable a la luz de la productividad del valle y la primacía de Farfán. También Cieza, quien viajó a través del valle de Jequetepeque en 1548, describe el valle (referido como Pacasmayo) como fértil y densamente ocupado (Cieza de León ([1533, fol. 94]1986, p. 206). Algunos investigadores unen los dos periodos bajo una sola designación (indicando que una ocupación es chimú y/o inca) cuando los restos materiales son cronológicamente ambiguos (Hayashida, 2006; Wilson, 1988). Claramente hay espacio para mejorar la seriación de cerámica y otros restos mediante el análisis de los materiales procedentes de claros contextos estratigráficos. Un ordenamiento de cerámica de este tipo se incluye en el trabajo de Tschauner (2001, ap. A), el que se basa en las excavaciones y análisis de Shimada y Cleland en Huaca del Pueblo Batán Grande en el valle medio de La Leche. Sin embargo, la ocupación inca en este sitio fue limitada, y no se observan los rasgos diagnósticos inequívocos del periodo inca en el estilo local. Esfuerzos similares de seriaciones de materiales excavados de contextos residenciales y funerarios podrían identificar rasgos diagnósticos del periodo inca en la cerámica de la costa norte116, tal como fue demostrado por Mackey (2010) y Levine (2004, 2011) en sus análisis de cerámica de Farfán. Al mismo tiempo, debería notarse que algunas formas y diseños de la cerámica doméstica pudieron ser muy conservadores e invariables en el tiempo durante el breve periodo del dominio inca en la costa norte, y como tal, serían pobres indicadores cronológicos. Si estas son las únicas clases de restos visibles en la superficie de un sitio, entonces la designación dual (chimú y/o inca) sería menos precisa pero más exacta. LA PRODUCCIÓN INCA DE LOS ESTILOS DE LA COSTA NORTE La investigación en los lugares de producción alfarera inca proporciona evidencia de la introducción y dispersión de los estilos cusqueños, a la vez que permite interpretar lo «inca» versus lo «local» en el registro arqueológico de la costa norte. Antes de presentar esta evidencia, se 755
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx