El imperio inka

requiere una breve discusión de la organización de la producción artesanal inca. Producción estatal El servicio de trabajo que hizo posible el mundo material inca fue proporcionado por los tributarios sobre una base temporal o permanente (Costin, 1996, D’Altroy, 1994; Murra, 1980; Rowe, 1982; Zasada, 1985). La mit'a (trabajo temporal por turnos) constituyó el corazón del sistema de tributos inca. Los deberes incluyeron trabajar en proyectos viales y de construcción y producir bienes artesanales (como la mit'a textil impuesta a las unidades domésticas). Al crecer el imperio, también se incrementaron sus demandas económicas. Si bien el Estado continuó imponiendo la mit'a a los grupos conquistados, se crearon o modificaron categorías especiales de trabajadores estatales a partir de las categorías existentes para proporcionar servicio sobre una base permanente. La gente en servicio permanente incluyó a las aqlla, los yana, los mitmaq y los kamayuq (Murra, 1980, cap. 8; Rowe, 1982; Silverblatt, 1987; Zasada, 1985). Las aqlla fueron las «mujeres elegidas» que fueron tomadas de sus respectivas comunidades y relocalizadas en el Cuzco o centros administrativos provinciales, donde fueron segregadas para que se dediquen a tejer y preparar bebidas para el Estado. Los yana fueron sirvientes supeditados a los ayllus reales y propiedades del inca. Los mitmaq fueron individuos reasentados por el Estado para resolver necesidades económicas o de seguridad específicas. Los kamayuq fueron especialistas, incluyendo a los productores artesanales, clasificados según sus habilidades. Las categorías de trabajo no fueron mutuamente exclusivas. Por ejemplo, los alfareros de la costa norte fueron kamayuq pero también pudieron ser mitmaq (relocalizados en una parte distante del imperio) o yana (supeditados permanentemente a un ayllu real o a una institución). Los kamayuq artesanos fueron comúnmente reasentados en centros administrativos cercanos o distantes. Por ejemplo, los ceramistas de Collique (una parcialidad de Lambayeque) fueron trasladados a Cajamarca, donde elaboraron cerámica para el inca, sus líderes y otros individuos (Espinoza Soriano, 1969-1970)117. Los artesanos del metal, renombrados por su gran habilidad, fueron tomados de Chan Chan, la capital chimú, y enviados al Cuzco y centros provinciales (Cieza, 1986[1553], 170 [f 70v]). 756

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