administrativa de la entidad política conocida como Túcume en la unión de los valles de La Leche y Lambayeque. Aquí, en un complejo del periodo Inca, en la cima de la monumental Huaca Larga, se hallaron el entierro elaborado de un hombre de élite y otros veintidós entierros, incluyendo diecinueve mujeres con implementos para tejer (Heyerdahl, Sandweiss & Narváez, 1995, pp. 90-97). En la base de Huaca Larga también se halló un pequeño templo con ofrendas de figurinas finamente vestidas (Heyerdahl, Sandweiss & Narváez, 1995, pp. 101-111). Figurinas similares han sido halladas en adoratorios posiblemente asociados a ceremonias qhapaq hucha que simbólicamente vincularon las provincias con el Cuzco (Dransart, 1995, 2001; McEwan & van de Gutche 1992). Los investigadores a cargo de su excavación sugieren que el entierro pertenece a un inca de rango alto (un gobernador regional) y que las mujeres asociadas fueron aqlla. La práctica inca de añadir nuevas construcciones a los principales centros administrativos locales existentes también ha sido documentada en otras partes del imperio (Hyslop, 1990, cap. 9). Además del estudio de las instalaciones estatales y de los centros locales principales, otra manera de evaluar los cambios que ocurrieron en la costa norte cuando fue incorporada a la esfera política inca es a través del análisis regional de los asentamientos, caminos, campos, canales y otros componentes del paisaje (Dillehay, Kolata & Swenson, 2009; Hayashida, 2006; Kremkau, 2010; Tschauner, 2001; Willey, 1953; Wilson, 1988; ver Stanish, 2001 para una discusión general de los estudios regionales inca). Para hacer esto, los investigadores de la costa norte encaran un problema que probablemente también ocurre en otras partes del imperio: sus ocupaciones son muy difíciles de identificar sobre la base de la cerámica doméstica que es la que más comúnmente se encuentra en la superficie de los asentamientos. Esta dificultad surge de la escasez de restos de estilo inca emparejado con el aparente conservadurismo de los estilos de la costa norte desde los periodos chimú a inca, y de la ausencia de seriaciones sistemáticas y finas de la cerámica y otros materiales (Shimada, 2000, p. 100). Una solución es identificar como inca solo aquellas ocupaciones prehispánicas tardías con claros rasgos diagnósticos inca (relacionados con el Cuzco), mientras que el resto se identifica por defecto como «chimú» (o la fase equivalente preínca). El problema obvio con esta solución es que se crea un sesgo en el conteo de las ocupaciones del periodo Inca carentes de rasgos diagnósticos del Cuzco y también en el conteo de las ocupaciones 754
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx