El imperio inka

manejo de la espacialidad entre el dominio de lo inca y lo local. En ambos casos, el inca se mezcla con lo local, pero al mismo tiempo se separa estableciendo una distancia social. En el sector norte del valle, los nevados de Cachi debieron ser un espacio significativo del paisaje que, bajo el dominio inca, experimentó una transformación substancial. Así pues, paisajes y espacios que pudieron ser visitados o parcialmente ocupados en los Desarrollos Regionales son domesticados por los incas (figura 19.12). La construcción y ocupación de los sitios de Uña Tambo y Apunao ocurrieron al mismo tiempo que se construyeron los grandes centros imperiales en el valle, como Potrero de Payogasta, Cortaderas, La Paya/Guitián, a partir de una apropiación simbólica y efectiva de los nevados (Acuto y otros, 2010; Jacob & Leibowicz, 2011). El interés del Tawantinsuyu pudo ser multipropósitos y regulado por las distintas potencialidades y recursos de cada zona. Como vimos, las tierras agrícolas de las quebradas altas del Calchaquí Medio, así como en Cachi Adentro en el Calchaquí norte, fueron explotadas largamente por las sociedades prehispánicas locales y el Estado aprovechó esa situación. Ello implicó acondicionar nuevas superficies; expandir las líneas de cultivo a mayores alturas, a través de la incorporación de nuevos cultígenos y técnicas; y administrar la producción de recursos y servicios desde sus centros estatales. Esta misma situación se habría dado en otros valles del NOA, como en Coctaca-Rodero en la quebrada de Humahuaca y en el valle de Hualfín en Catamarca. Para el valle Calchaquí Medio, la producción agrícola ha sido también de fundamental importancia a la llegada del inca, no solo por el manejo de lo ya existente, sino también con la ampliación de áreas y mejoras tecnológicas como la infraestructura de riego. Sin embargo, toda esta amplia red agrícola no tiene contrapunto con una gran instalación humana en áreas residenciales en los alrededores. Quedan interrogantes por resolver vinculadas a la construcción de inmensas obras de andenería en laderas que desde el punto de vista pedológico no son aptas para tal fin. Este constreñimiento en espacios reducidos y cerrados (pero muy cercanos a los pukaras del PDR) nos puede estar indicando algo más que un desarrollo tecnológico. Nos preguntamos si no se trata de una agricultura en tiempos de conflicto. Por ello se hace imprescindible ampliar las investigaciones tanto hacia las quebradas altas occidentales del río Calchaquí, así como orientales, para contemplar en una escala que va más allá del valle troncal del río 726

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