El imperio inka

homónimo las características de las poblaciones, sus lógicas de asentamiento y sus prácticas a la llegada de los incas. El panorama que intentamos mostrar en esta oportunidad es un ejemplo de la versatilidad del Estado inca para adecuar políticas generales a las condiciones locales, con el objeto de asegurar sus intereses y demandas centrales y locales sin desestimar acciones en la esfera ideológica. Proponemos que, en su expansión por el Qollasuyu, el Estado habría utilizado un nuevo discurso a nivel gráfico que se traduce tanto en la incorporación de nuevos motivos y patrones de diseños en bienes, como en la incorporación a la arquitectura estatal —el signo más visible del poder imperial— de un patrón de asentamiento que se diferencia de los clásicos recintos perimetrales compuestos o kanchas, que se despliegan de manera similar a los tocapus, como son las celdas o el patrón ortogonal como Compuel (Williams, 2008). Pareciera que, de alguna manera, el Estado interviene el paisaje conquistado del Noroeste argentino con un discurso material que podría estar refiriendo a conceptos que van más allá de lo meramente funcional o económico y que podría responder a intereses políticos específicos y obviamente simbólicos. En otras palabras, las expresiones arquitectónicas incas —como kanchas, ushnus y celdas— traspasan lo meramente funcional y envían un mensaje asimilable a la iconografía realizada sobre los objetos que pudieron ser parte de la ofensiva simbólica sobre un nuevo territorio ocupado. Por otra parte, está la producción de un arte rupestre de momentos inca en distintos soportes, compuesto principalmente por motivos con un alto contenido simbólico —como escutiformes107 y antropomorfos T— cuyos referentes corresponderían a personas, o grupos de personas, con cierto poder social o influencia sobre el resto de la comunidad. A esto se suma la ejecución superpuesta sobre otros motivos, lo cual marca no solo un cambio en las pautas representacionales del momento, sino también en la relación que establecen sus autores con las imágenes preexistentes y, consecuentemente, con el significado que estas tuvieron para sus observadores. Por ejemplo, las figuras de hombres con uncus y tocados, banderines, hachas, diademas, tan comunes en el Calchaquí medio, podrían estar representando emblemas de prestigio y su intervención en la marcación simbólica tanto de una jurisdicción territorial como del poder político. A pesar de todas las variables que hemos intentado analizar sobre la ocupación estatal en un área del NOA, trazando trayectorias locales, no 727

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