tamaño y, como señala Woolf (2001, p. 318), la relación entre imperialismo y geografía es un complejo fenómeno que implica nueva información y el establecimiento de infraestructura administrativa, caminos, fronteras y provincias en las fronteras. MacCormack (2001, p. 422) indica que Cuzco se erigió como el centro de una red de caminos que iban a las cuatro partes del imperio y que se da situación similar hacia las provincias lejanas. Este es el caso de Inkallajta, considerado como un todo integrado con la ocupación inca en Pocona. En la región, aparte del ya mencionado camino de Koari, específicamente en los alrededores próximos a Inkallajta, se ha registrado un camino inca que presenta cualidades únicas: es un camino doble —por lo que puede considerarse como real—, asociado a apachetas, tambos, corrales y puestos de control (físicos y simbólicos) incas; atraviesa Inka Huayco, sitio que se emplaza en un paso estrecho, lo cual denota restricción física y constituye la naciente de la vertiente que llega varios kilómetros adelante a la cascada de Inkallajta, lo que también evidencia el control del agua hacia el sitio. Además de lo anterior, contamos con una recurrencia de rutas y caminos cada cierto tramo de la cordillera (fig. 18.6), la mayoría de los cuales van hacia el pie de monte cercano a Pocona (Tiraque, Infiernillos, Tiraque Chico, Chuquioma, Sehuencas), exceptuando los de Vacas, Koari y el de Inkallajta; prácticamente todos están asociados a tambos, corrales y puestos de control. Estas evidencias arqueológicas, así como las fuentes etnohistóricas, dan cuenta del interés del ingreso inca a zonas de cultivo de coca, lo que nos llevó a plantear que muy probablemente este producto fue una de las razones fundamentales del establecimiento inca en la zona y de la magnitud del área de influencia que seguramente alcanzaron (Schreiber, 2001, p. 77; D’Altroy, 2001a, p. 216 y AGRUCO, 2004). 674
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