blancos para propiciar la agricultura. En otros casos se tomaba en consideración la preferencia del destinatario; animales blancos sin mancha alguna eran los favoritos del Sol, mientras que Viracocha prefería los de color pardo. Por eso los rebaños del culto estaban divididos por colores (Dadenbach-Salazar, 1990). La energía vital o ánimo de los camélidos se concentraba además en ciertos objetos que los referenciaban, como las piedras bezoares, rocas de cualidades singulares o las imágenes de animales hechas en piedra y conocidas como conopas e illas. Reinhard & Ceruti (2010; Castro y Ceruti en este volumen) proponen que las figurinas de llamas y alpacas confeccionadas en Spondylus o metales preciosos depositadas como ofrendas en los santuarios de altura (figura 16.14) fueron illas o enqas análogas a las que participan de numerosos ritos entre los pastores andinos actuales, para quienes los cerros gobiernan los destinos del ganado (Flores Ochoa, 1974). Según esta lógica, las imágenes representan la energía vital de los camélidos y su ofrenda buscaría propiciar la reproducción y el bienestar de los rebaños del Estado y del Sol. 598
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx