El imperio inka

los sipesipe, una parcialidad local, fueron encargados de atender el ganado del inca y transportar su maíz, asignándoles para ello las áreas de pastura correspondientes (Medinacelli, 2010, p. 61). Una situación parecida se encuentra en la quebrada de Humahuaca, donde junto a los campos estatales de Coctaca, se encuentra Cerro Negro, una localidad con aguadas destinada al pastoreo desde épocas anteriores, a juzgar por la existencia de varias concentraciones de arte rupestre centrado en motivos pastoriles, incluyendo diseños de época Inca (Adris, 2011). A menor altura todavía, cerca de la localidad costera de Ilo (extremo sur del Perú), los incas construyeron terrazas para el cultivo de maíz, algodón y quinua cerca del sitio de Tacahuay Tambo. Los restos óseos encontrados en viviendas, basureros y tumbas incluyen llamas criadas localmente —a juzgar por la presencia de neonatos— probablemente empleados fundamentalmente para el transporte en caravanas de los productos marinos y cultivos locales hacia las tierras altas, una actividad que pudo estar mediada por colonos lupaqa (deFrance, 2016, p. 130). La cría de ganado estatal en ámbitos de valle y su movilización entre zonas ecológicas está avalada también por los análisis de isótopos estables (13C y 15N) en huesos de camélidos. En un estudio de este tipo realizado sobre arqueofaunas de tres sitios prehispánicos tardíos situados en valles del noroeste argentino entre 1700 y 2100 msnm, Mengoni (2014) observa que mientras las llamas de Tolombón (Calchaquí) y Esquina de Huajra (Humahuaca) se alimentaban fundamentalmente con vegetación de alturas inferiores a 4000 msnm, las de Volcán (Humahuaca) muestran firmas isotópicas muy disímiles, consistentes con el aprovechamiento de pasturas a distintas elevaciones, incluyendo la puna. Además de mostrar que se criaban animales en ámbitos de valle, estos resultados revelan que en algunos sitios se consumían animales procedentes de distintas ecozonas. En suma, los datos disponibles, aunque escasos todavía, sustentan la noción de que los incas desarrollaron un eje ganadero estatal en las tierras altas sobre los 3600 msnm, aprovechando para ello las mejores pasturas, los mayores rebaños y la destreza y organización de los pastores diversificados que prosperaron durante el PIT desde la Puna de Junín en la Sierra Central de Perú hasta la Puna de Jujuy en Argentina. Estos rebaños producían los principales excedentes que satisfacían las necesidades de la administración, el ejército, el culto y la nobleza del área nuclear. Por debajo de esa cota, se mantenían en cada región rebaños de menor tamaño para satisfacer demandas locales, sobre todo relacionadas con el traslado 583

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx