administrativas resultaron absolutamente vitales para los estudios de lo que luego fue el norte del Perú, Bolivia, Chile y Ecuador (ver capítulos 17, 20, 21 y 22 por Pärssinen, Hayashida y Guzmán, Schejellerup, y Bray, respectivamente). Incluso en el núcleo de los territorios incas ofrecen perspectivas nuevas (ver capítulo 6 por Covey). Tres clases de documentos son notablemente valiosos. Primero, las Visitas son estudios de campo realizados por jueces coloniales con el fin de evaluar la demografía, recursos, sistemas productivos y usos de las poblaciones andinas. Su propósito inmediato solía ser establecer las cuotas de los tributos y regular la extracción de la riqueza por los encomenderos y el clero. A fin de establecer tasas no arbitrarias, las leyes coloniales exigían que los visitadores averiguaran de cuánto era el tributo que se pagaba al Estado inca. Las visitas a veces compilaron información casi completa sobre el funcionamiento económico de las comunidades étnicas locales, sino también detalladas explicaciones retrospectivas de cómo estas encajaban en las instituciones incaicas. Las mejores visitas suelen ser las más tempranas, que abarcan desde la década 1550 hasta la de 1580. Por lo menos veinte visitas detalladas sobrevivieron hasta hoy en día. Entre las más reveladoras para los estudios incaicos están las que se refieren a la zona de Quito en los márgenes del norte del imperio (Salomon, 1986; Mosquera & San Martín, [1559]1990), los «reinos en las orillas» del lago Titicaca (Diez de San Miguel, [1567]1964), la zona de Huánuco en el centro del Perú (Visita de la provincia [1562]1972) y Collaguas, cerca de Arequipa en el sur del Perú (Collaguas, [1591]1977). En segundo lugar, a finales del siglo XVI, innumerables nobles indígenas (entre los que se encontraban algunas mujeres) de diversos grupos étnicos iniciaron juicios de sucesión en las cortes españolas para reclamar títulos nobiliarios de curaca, así como derechos territoriales y de agua de irrigación. Se enfrentaban con registros de quipus e historias orales y convocaban a cientos de testigos conocedores de las realidades locales en términos de tenencia de tierras y descendencia de linajes. Dichas demandas a veces revelan las realidades políticas que subyacen a las afirmaciones mitológicas e ideológicas. Por ejemplo, durante varias décadas cuando los incas habían perdido el control y antes de la imposición firme de la española, dos grupos étnicos se enfrentaron ferozmente por el control de un valioso territorio de cultivo de coca en el valle del Chillón, cerca de Lima. Al comienzo se peleaban con hondas, pero pronto recurrieron a pleitos. Los documentos resultantes 57
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx