(Rostworowski, 1988) recogen testimonios de primera mano sobre el clímax ceremonial del Imperio incaico llamado qhapaq hucha, y explican cómo la intervención incaica manipuló la importantísima economía cocalera. A veces, como en Memorial de Charcas, de 1582 (1969), los testimonios de los caciques indígenas nos ofrecen perspectiva sobre las fuerzas étnicas a las que se adaptó el Tahuantinsuyo. Por un lado, revelan las afirmaciones ideales del dominio inca (por ejemplo, que los bienes incas fueron extraídos de tierras recién desarrolladas y no de la subsistencia de los grupos conquistados). Pero también nos permiten observar la realpolitik incaica, como en momentos cuando el poder inca utilizó las rivalidades entre caciques étnicos para insertar nuevas bases de poder incaico. 58
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx