LA EXTENSIÓN DEL PASTOREO PREHISPÁNICO El pastoreo de camélidos en los Andes está confinado a las tierras altas por encima de los 3000-3500 msnm, según la latitud. Esta distribución, sin embargo, es el resultado de un proceso de contracción de dicha actividad que se inició con el colapso de las economías indígenas durante la Conquista, seguido por la promoción de las especies, los valores y las prácticas ganaderas europeas por parte de los gobiernos coloniales y republicanos por igual. Como lo resume acertadamente Flores Ochoa, «los límites marginales de llamas y alpacas reflejan la marginalidad a la que se ha sometido a las poblaciones andinas que las pastoreaban» (1982, p. 65). Para reconstruir la extensión del pastoreo en época inca, entonces, es preciso recurrir a las fuentes históricas y arqueológicas. Un primer tema de debate ha sido el pastoreo en los valles costeros del océano Pacífico. Dada la actual ausencia de camélidos en este ambiente, se pensó en un comienzo que los restos de camélidos encontrados en sitios costeros desde el periodo Formativo correspondían a animales criados en la sierra que eran llevados a la costa para ser sacrificados en eventos rituales (por ejemplo, Pozorski, 1979). Combinando datos biológicos, etnohistóricos y zooarqueológicos, Shimada & Shimada (1985) refutaron esta idea y demostraron que los camélidos fueron criados regularmente en la costa norte del Perú desde el Horizonte Medio y que no solo servían 566
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