apartadas y especializadas de las tierras altas (Casaverde, 1977; Custred, 1974; Lecoq, 1987; Nielsen, 1998-99; Tripcevich, 2016; West, 1981). Sin perder de vista estos recaudos, este capítulo combina distintas fuentes de información para presentar una visión sintética del pastoreo y el tráfico de caravanas durante el periodo Inca, con énfasis en los aportes realizados durante las últimas décadas por la arqueología de los Andes del Sur. La exposición comienza resumiendo información básica sobre los camélidos sudamericanos y discutiendo la extensión y diversidad de formas que asumía el pastoreo en el periodo Intermedio Tardío (1000-1400 d.C., en adelante PIT), tomando en cuenta las caravanas de llamas como parte integral de este modo de vida. Se propone que la cría de camélidos ya se practicaba en casi toda el área que abarcaría el Tawantinsuyu, aunque su importancia y organización variaban enormemente. Para entender esta diversidad se distinguen cuatro formas básicas de relación entre pastoreo y agricultura, con énfasis en la organización del espacio y la mano de obra a través de programas de trabajo distintivos. Sobre esta base, se aborda luego la organización de la ganadería inca, la trascendencia económica de sus derivados y la importancia del tráfico de caravanas en el Tawantinsuyu, sin olvidar el papel de las llamas y alpacas en la vida social y religiosa. Se propone que estas actividades generaron una estructura distintiva en el Tawantinsuyo, que combinaba un eje ganadero norte-sur formado por cuencas pastoriles de altura (Junín, Titicaca, Poopó, Puna) con un tráfico caravanero estatal que, además de operar a lo largo de este eje, articulaba enclaves productivos (agrícolas, artesanales) a ambos lados del macizo andino para formar una serie de «espacios económicos transversales» relativamente discretos. A modo de conclusión, se destacan algunos temas relevantes para la investigación futura. LOS CAMÉLIDOS SUDAMERICANOS Existen cuatro especies de camélidos sudamericanos tradicionalmente clasificados en dos géneros con una especie silvestre y una doméstica cada uno. El de mayor tamaño es Lama, que incluye al guanaco (L. guanicoe) y a la llama (L. glama); el más pequeño es Vicugna, que comprende a la vicuña (V. vicugna) y a la alpaca (V. pacos). Los estudios genéticos sugieren que cada género tiene historias filogenéticas comunes, siendo los guanacos los ancestros salvajes de las llamas y las vicuñas antepasados de las alpacas (Kadwell y otros, 2001). De hecho, las especies silvestres y domésticas de Lama y Vicugna muestran similitudes en su organización 564
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