El imperio inka

de la agricultura, que por lo general emplea una infraestructura extensa y altamente visible, o de ciertas manufacturas —como la alfarería o la metalurgia, que generan gran cantidad de artefactos, estructuras y residuos —, la ganadería de camélidos requiere pocas construcciones (principalmente corrales, que además son necesarios solamente en algunos momentos del ciclo productivo, sobre todo en la estación de lluvias) y artefactos especializados (sogas, bolsas u hondas), generalmente confeccionados en materiales perecederos, razón por la cual los pastores han sido considerados relativamente invisibles para la arqueología en el mundo entero. A pesar de estas limitaciones, el conocimiento arqueológico sobre el pastoreo y el tráfico caravanero en tiempos del inca está creciendo, no solo mediante la acumulación de casos de estudio en distintas partes del Tawantinsuyu, sino también gracias a la incorporación de nuevas líneas de evidencia o de formas diferentes de analizar las ya clásicas, como lo ejemplifican los estudios recientes basados en osteometría, isótopos estables, sedimentos, microfósiles, equipos caravaneros, iconografía y redes viales (por ejemplo, Aschero, 2000; Chepstow-Lusty y otros, 2007; Mengoni, 2007; Nielsen, 2013; Szpak y otros, 2014; Thornton y otros, 2011). La etnografía y etnoarqueología ofrecen información crucial para interpretar las evidencias históricas y arqueológicas del pastoreo y los viajes de caravanas (Browman, 1974, 1990; Flores Ochoa, 1968; Kuznar, 2001; Miller, 1979; Orlove, 1982; Tomoeda, 1985; Webster, 1973), aun cuando estos trabajos se han ocupado principalmente del pastoreo especializado en la alta puna, siendo relativamente pocos los estudios sobre estrategias mixtas —distintas combinaciones de pastoreo y agricultura— como las que probablemente daban cuenta de la mayor parte de la masa ganadera en tiempos prehispánicos. Además, debe recordarse que la dramática disminución de las poblaciones de llamas y alpacas provocada por la introducción de pestes (por ejemplo, sarna), ganados y valores europeos tras la Conquista (Flores Ochoa, 1982) provocó también la desaparición de ciertas formas de manejo e incluso de algunas variedades de camélidos (Wheeler, Russel & Redden, 1995). Las limitaciones que pesan sobre las analogías con prácticas actuales son aún mayores para el tráfico caravanero, dado que las redes de circulación e intercambio fueron completamente desarticuladas por obra de la Conquista, mientras que los viajes a largas distancias con llamas de carga apenas sobrevivieron hasta fines del siglo XX entre las comunidades más 563

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