El imperio inka

comunicación personal). De cerro negro pa’llá tenían plata enterrado, los gentiles. Y después vinieron los reinka. Dicen que trajinaban a los reinka en andas. Los reinka conversaban con cerro, con todo; aquel cerro que se ve allá en el San Pedro...en medio del cerro hay un volcán. En una peña hay una iglesia de los reinka. Ahí dicen había campana de oro (recopilado en Toconce 1988; en Castro & Varela, 1993) ... en medio del cerro (San Pedro) hay campamento del Inka (...) tambito incaico (...) del Inka (Inacaliri, 1984). Eran segundos dioses los del Inca, abuelo...como Atahualpa, otros... rey Incas abuelos... Y por eso allí en la punta del cerro tienen unos algarrobos, tienen unas «mesas» ahí, estarán conversando con todo ahí. En todos los cerros hay «mesas» de abuelos (Castro, 1988). Todo eso subía el inka, revisaba a su tierra. Um... así con el Inka va revisar tierra... por eso donde está Turke hay tronco de cardón, troncos de algarrobo qui hay encima, yo no he subío todavía [al cerro] (Toconce, 1984). Estos cerros todos eran personas. Estos cerros negros son hombres. Este cerro de Cupo es mujer. Estos cerros estaban yendo a escapar; el Inka es que le dá hondazos. El cerro Echao le decimos, sacó la cabeza, era el más capacitado. Estaba viniendo de Bolivia el Inka. Le pidió la plata y el cerro Echao no quiso dársela y ¡Echao! ¡lo dejó todo Echao! (Echado) Así saben contar. (Toconce, 1984); otra variante es que, «el Inka mandó un hondazo al cerro Echao desde Colana; eso dicen, que la cabeza no está; le voló la cabeza, todo y quedó echao» (Toconce, 1983). Preguntando a un yatiri de Toconce si hay que ofrendar a volcanes y cerros responde: Teniendo fé, claro pues... eran segundos dioses los del Inca, abuelo... como Atahualpa, otros... rey Incas abuelos... Y por eso allí en la punta del cerro tienen unos algarrobos, tienen unas «mesas» ahí, estarán conversando con todo ahí. En todos los cerros hay «mesas» de abuelos. Ahí se sentaban y en esa mesa yo no sé que coquearán, tomarán; así echando coca, ahí, el rey Inca. Entonces, así, quizás tomaban en ese tiempo alcohol, coca (Castro, 1988). El dominio inca en la región fue tan evidente que hasta hoy se encuentra presente en la toponimia, la tradición, el mito y el culto hacia los cerros, donde el inca habita, modifica el paisaje y ejerce control sobre el destino del mundo (Castro & Varela, 2000). Los ritos de las comunidades actuales en el calendario ceremonial a lo largo del año, tales como la «limpia de canales» (fig. 15.15) o «floramento del ganado», también invocan constantemente la presencia de las altas cumbres. De esta manera, se presentan serios indicios para considerar que la existencia de una creencia 545

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