El imperio inka

Identificar Machu Picchu como una finca real hace que sea posible considerar ciertos aspectos de sitios cercanos como parte de esa finca. Patallacta, por ejemplo, en el valle de Cusichaca, está ubicado en la región desarrollada por Pachacútec; evidencia las características formalmente planificadas y arquitectónicamente diversas de los sitios de élite de los incas, está al lado de terrazas incaicas y conecta por un camino con Machu Picchu y otros sitios incaicos (Kendall, 1974). Cuando la evidencia documentaria probó que Machu Picchu era, de hecho, una finca que fue construida para el Inca Pachacútec (ver Rowe, 1990), Patallacta pudo ser identificada como una comunidad de apoyo que, entre otras cosas, ayudaba a mantener Machu Picchu. Esto hace que sea interesante analizar la composición genética de su población en relación con la de Machu Picchu (ver Shinoda y otros, 2006; ver también Shinoda en este libro). Más aún, el estilo y forma de Machu Picchu ha generado comparaciones con otros sitios inca en la cordillera de Vilcabamba, como Choquequirao (que ha experimentado un reciente resurgir como destino turístico), Rosaspata y 479

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