terrazas basta para mostrar que su ubicación precaria debe haber hecho de su construcción una tarea peligrosa. En sus fincas, cada rey inca comisionaba palacios capaces de representar la visión que tenían de su lugar en el mundo. He sostenido en otras oportunidades que Huayna Cápac, en el distintivo estilo arquitectónico que utilizó en su palacio en Quispiquanca, respondía a su lugar en la sucesión real, empleando destreza técnica y cánones de tamaño, escala y complejidad, para reafirmar su disputada posición como gobernante incaico (Niles, 1999, 2004). Huayna Cápac dirigía su obra arquitectónica a la audiencia de las familias reales de Cuzco, algunas de las cuales quizá no 477
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