Al igual que con otras fincas, como en la relación de Chincheros con los campos cerca de Urcosbamba (vinculados a la finca de Túpac Yupanqui en Chinchero) y Yucay (parte de la finca de Huayna Capac; ver Villanueva Urteaga, 1970; Niles, 1999; Covey & Amado, 2008), Machu Picchu era solo una parte de un grupo de propiedades pertenecientes al dueño de la finca. El documento del siglo XVI inventaría los campos en la finca y nombra veintisiete propiedades (y alude a otras) entre Tanca (Tancac) y Cochabamba, una distancia de por lo menos 32 kilómetros o veinte millas (ver Rowe, 1990, p. 154 para la identificación de los lugares nombrados en el documento). Aunque la finca de Pachacútec río arriba en Ollantaytambo estaba abastecida con amplias terrazas y sistemas de irrigación que la convertían en un modelo de producción agrícola, el cañón del Urubamba en la región alrededor de Machu Picchu es estrecho, con pendientes pronunciadas y pocas tierras arables. No resulta sorprendente que la mayoría de las propiedades mencionadas en el documento estuvieran destinadas a la producción de cultivos para rituales y, especialmente, para el culto de las momias reales (Rowe, 1990, p. 152). 475
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