Si bien solemos pensar en los límites modernos de los sitios arqueológicos como coincidentes con sus antiguas fronteras, los incas no los veían de esta forma. Si examinamos su relación con los caminos y con otros sitios, por ejemplo, resulta evidente que Machu Picchu está vinculado con un sistema de propiedades mucho más grande —incluyendo las fértiles terrazas agrícolas y complejos residenciales de Patallacta (en el valle de Cusichaca; ver figura 13.8)— y con los caminos, terrazas y arquitectura asociadas de Huayna Quente, Runtu Saqay, Sayacmarca, Phuyu Patamarca, y los otros sitios en la región (Fejos, 1944; Hemming & Ranney, 1982, pp. 119-121; Kendall, 1970). 474
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