Picchu entre las fincas reales y considerar su forma en el desarrollo cronológico del estilo inca. Machu Picchu está en el bajo valle del Urubamba, en una región que los incas consideraban el ingreso a las tierras boscosas de Vilcabamba. Era una región que no cayó bajo el control inca hasta la parte inicial del reinado de Pachacútec, cuando fue ganada por la fuerza. Antes de tomar esta región, Pachacútec había librado batallas para traer otras partes del valle del Urubamba bajo su dominio. Venciendo primero a los cuyos y luego a los tambos, marcó cada una de estas conquistas con un memorial permanente de su victoria: cerca de la capital de cuyos creó una finca y un palacio en Pisac; en el viejo territorio del Tambo creó una finca y palacio en Ollantaytambo (Rowe, 1990, p. 141). La construcción de Pisac, en particular, cayó especialmente mal a los cuyos, pues estaban implicados en una conspiración para asesinar a Pachacútec y derrocar a los incas (Sarmiento de Gamboa, 2007[1572], Cap. 34, pp. 123-124), rebelión que este aplastó asesinando a la mayoría del pueblo de los cuyos. Demostró la misma inclemencia al conquistar la región de Ollantaytambo (Sarmiento de Gamboa, 2007[1572], Cap. 35, p. 125), cuando quemó su capital y creó una nueva e imponente finca para sí mismo. Al expandir su conquista por el río Urubamba, Pachacútec llegó a la entrada de la región Vilcabamba, una tierra que ofrecía madera y ricas minas de oro y plata (Cobo, 1979[1653], Cap. 12, p.137). La campaña llevó al ejército a un terreno difícil —los ríos eran profundos y rápidos, la tierra empinada y densamente boscosa (ver fig. 13.7)—. Se trataba de una tierra que los incas, habitantes de las montañas, consideraban peligrosa —las tierras boscosas de los valles eran usualmente consideradas lugares peligrosos, llenos de enfermedades y hogar de bestias feroces—. Aun así, la campaña de Vilcabamba era importante para la causa inca. Les permitió acceso indisputado a importantes recursos minerales, así como a tierras que podían ser desarrolladas para la producción de coca, una sustancia primordial para los rituales incaicos. Rowe ha sostenido que Machu Picchu fue casi con certeza otro ejemplo de la política que Pachacútec siguió de construir un monumento para conmemorar su conquista de esta región, ganada con tanto esfuerzo (1990, p. 141; y ver la revisión de la información en Salazar, 2004, p. 26). 473
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