El imperio inka

MITO, HISTORIA Y FINCAS De la misma forma en que podemos leer la historia de la expansión estatal en las historias de las conquistas incas relatadas por cronistas españoles y en la expansión territorial que ocupan los objetos de estilo incaico desenterrados por arqueólogos, podemos leer también el desarrollo de las fincas en la historia de las panacas. Las históricas incaicas que se refieren a la fundación de su dinastía en Cuzco narran la historia de cómo sus ancestros errantes llegaron a un destino que les estaba predeterminado; de su coexistencia con grupos locales, ocasionalmente alterada por enfrentamientos; y, finalmente, de cómo los incas desalojaron por la fuerza a estas luces menores y se apropiaron de la tierra pantanosa, que drenaron y reconfiguraron en una espléndida ciudad (ver, por ejemplo, el capítulo 5 por Bauer y Smit). Estas historias hablan de relaciones cambiantes con las poblaciones locales y de la creación dinámica de un paisaje hermoso y económicamente productivo, reclamado de las fuerzas de la naturaleza y de seres culturales inferiores. Dichas historias están reflejadas en las narraciones de la creación de las fincas. El valle alrededor de Yucay, por ejemplo, fue pacificado por su padre (Túpac Yupanqui) y abuelo (Pachacútec), pero no había sido completamente desarrollado para las fincas, por lo que Huayna Cápac hizo mover el río por el lado contiguo al Cuzco, haciéndolo más fuerte y construyendo un lecho por su cauce. A lo largo del curso del río, el inca 467

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