asociados con terrazas, algunas de las cuales fueron sin duda utilizadas para la agricultura. ¿CÓMO SABEMOS DE ESTAS FINCAS? Existen diferentes fuentes disponibles para los investigadores que estudian las fincas incaicas. Las típicas históricas incaicas que fueron reportadas a los cronistas españoles suelen identificar los palacios que cada rey fundó, los lugares donde vivía su panaca y, a veces, donde la momia del gobernante muerto estaba albergada cuando los españoles se la llevaron. Unas pocas historias hablan específicamente de la construcción o de la vida en dichas fincas. Betanzos, por ejemplo, hace un recuento de la construcción de las fincas en Chinchero y Yuca, lo que discutiremos más adelante. La arqueología también nos puede ayudar. Algunos sitios tienen sistemas de terrazas o hitos arquitectónicos de alto nivel característicos de las fincas; nuevas investigaciones nos permitirían entender por qué fueron construidos por los incas. Farrington y Zapata, por ejemplo, reportaron un sitio inca (Tambokancha-Tumibamba) cerca de Zurite. Basándose en la inusual arquitectura del sitio (torres, edificios curvos y el tamaño de los componentes estructurales), así como en su forma (sugieren un plano general que se asemeja a un tumi o cuchillo incaico), consideran que puede haber estado asociado con actividades reales. Sobre la base de referencias históricas aisladas, afirman que puede haber sido una finca destinada al beneficio de Cápac Ayllu, grupo descendiente de Túpac Yupanqui (Farrington & Zapata, 2003). Finalmente, podemos tomar en cuenta los documentos legales posteriores a la conquista. Un número de fincas permanecieron intactas en el periodo colonial temprano y fueron reclamadas por dignatarios españoles (por ejemplo, los hermanos Pizarro reclamaron los palacios urbanos y las fincas rurales de Huayna Cápac, Túpac Yupanqui y Pachacútec), incas con un estatus real (Niles, 1999; Covey & Amado, 2008; Nair, 2003) o no incas (por ejemplo, Francisco Chilche reclamó una de estas propiedades; ver Niles, 1999, pp. 121-133 para una discusión al respecto). De dichas fuentes —usualmente muy detalladas— podemos realizar un inventario de la mayoría de fincas incaicas. 466
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