adecuado (Betanzos, 1996[1551-1557], Parte I, Cap. XXXVIII, p. 159). De forma similar, se nos dice que Huayna Cápac «descansó» en su palacio en Yucay después de una guerra de tres años y de completar los ritos del luto por el fallecimiento de su madre (Betanzos, 1996[1551-1557], Parte I, Cap. XLIV); y que, después de su descanso, partió en una expedición de cacería (Betanzos, 1996[1551-1557], Parte I, Cap. XLV, p. 175). No tenemos ningún otro reporte de que haya pasado más tiempo en su lujosa finca, no por lo menos hasta su retorno como momia. Se dice que solo el Inca Huiracocha vivió de forma continua en su finca en Caquia Xaquixahuana en la cima de una montaña sobre el pueblo moderno de Calca, al norte de Cuzco, aunque su larga residencia (quizá de diez años; ver Betanzos, 1996[1551-1557], Parte I, Cap. XVII, p. 79) fue el resultado de su destierro de Cuzco por parte de su hijo. La evidencia documentaria de las fincas nos recuerda que las actividades que allí se practicaron fueron remarcablemente variadas. Por ejemplo, además del palacio que disfrutó durante su tiempo de vida, la finca de Huayna Cápac en Yucay también incluyó la casa que sería utilizada por su momia; una reserva de caza; un lago; un estanque para hacer crecer los juncos que se utilizaban para perforar las orejas de los jóvenes nobles; terrazas, y pueblos para los campesinos (Villanueva Urteaga, 1970; Niles, 1999; Covey, 2008). La diversidad de actividades que se realizaban en estas fincas hace que identificarlas únicamente sobre la base de su arquitectura sea una tarea difícil. Cada finca, además, había sido comisionada por un rey inca, por lo que reflejaba los valores estéticos y habilidades técnicas de la época en que había sido construida. Aun así, podemos realizar algunas afirmaciones generales sobre la arquitectura de las fincas reales. Los sitios que sabemos fueron fincas reales (como Pisac, Chinchero, Machu Picchu, Yucay y Ollantaytambo) tienen restos arquitectónicos variados probablemente vinculados a las actividades de pobladores de diferentes estatus sociales. Todos estos sitios incluyen algunas estructuras construidas con características de la construcción de élite, como delicada mampostería de piedra o puertas de jambas múltiples, nichos o ventanas. Algunos tienen estructuras con formas que solo pueden observarse en importantes sitios incaicos (por ejemplo, Chinchero y Yucay tienen grandes salones abiertos a un lado), y algunos incluyen recintos amurallados (Pisac, Machu Picchu, Yucay, Ollantaytambo). Estos sitios también incluyen elaborados lechos rocosos tallados o cuidadosamente preservados dentro de los límites de las fincas. Todos estos sitios están 465
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