El imperio inka

Además de desarrollar tierras para su entretenimiento y obligaciones rituales, los dueños de las fincas comisionaron palacios para su propio placer y, como fundadores de una panaca, para albergar a su momia (ver, por ejemplo, Betanzos, 1996 [1551-1557], Parte II, Cap. I, p. 190). Si bien tenemos evidencia documentaria de los palacios, no hemos podido identificar con certeza las residencias reales. Habiendo dicho esto, puede argumentarse que el complejo en Machu Picchu que Bingham identificó como el «Grupo del Rey» estaba, de hecho, asociado con los residentes reales (Salazar, 2004, pp. 30-31). Si bien el área general del palacio de Huayna Cápac, Quispiguanca, ubicada en el lado norte del actual pueblo de Urubamba, cerca de su cementerio, puede ser ubicada en las tierras de su finca, no se ha podido hacer lo mismo con la estructura específica en la que pasaba el tiempo (Niles, 1999). A pesar de lo lujosos que eran, los reyes incas probablemente pasaron relativamente poco tiempo en sus palacios campestres. Por ejemplo, sobre el palacio de Túpac Yupanqui (padre de Huayna Cápac) en Chinchero, se decía que el inca y el resto de los señores tenían algunas de sus mujeres en esas casas, donde el inca y los señores se relajaban durante los meses y el tiempo que les pareciera 464

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