Sol proviene de una cantera en lo alto de la ladera de una montaña cruzando el río cercano al sitio (Protzen, 1993). En Chinchero, la fina andesita color gris proviene de la cima del empinado y escabroso Antakillka (Nair, 2003, p. 287). Los incas se preocuparon mucho de elegir el mejor material posible para sus construcciones, además del que tuviera el mayor significado. En los Andes, las piedras especiales solían ser asociadas con la sacralidad, por lo que su uso en sus asentamientos y construcciones dotaba de mayor significado a los ambientes que construían (Dean, 2010). Las piedras de la mampostería más precisa recibían su forma más rudimentaria en las canteras con martillos de piedra. Las piedras más grandes, que pueden llegar a pesar hasta cien toneladas métricas, eran arrastradas a lo largo de un camino preparado para ese fin, mientras que las piedras más pequeñas pueden haber sido llevadas en grupo. Una vez en el sitio, las piedras eran trabajadas nuevamente, una vez más con martillos de piedra, y encajadas entre sí siguiendo el método de ensayo y error (Protzen, 1985, 2004). Para resolver el problema de las piedras de mayor tamaño, que no podían ser colocadas en su lugar con facilidad solo para ser removidas para probar la junta, se han propuesto diversos métodos de «trazado» (Lee, 2010). Con este método, la forma de una piedra es copiada con un palo o cuerda en aquella en la que se encajará (fig. 12.12). Si bien esta técnica resulta bastante plausible como alternativa, la realidad es que no contamos con ningún tipo de evidencia que apoye esta hipótesis. 441
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