El imperio inka

Adobe Como hemos visto, muchos edificios hechos con piedra tallada o mampostería de piedras de campo tenían partes más altas, como la parte superior de los muros y los hastiales, que estaban hechas de adobe. Los adobes incas en las montañas de los Andes eran moldeados a mano y usualmente reforzados con fibras vegetales, en particular con ichu (Jarava ichu). En contraste, en Tambo Colorado en la costa del Pacífico, los incas fabricaron sus adobes con moldes que servían de marcos y sin usar refuerzo de ningún tipo. El uso de moldes para la fabricación de adobes tiene un precedente en la costa norte del Perú, donde, por ejemplo, en El Brujo, los marcos hechos de juncos han dejado una huella en los ladrillos. Se considera que el uso de moldes significaba una serie de ventajas sobre la técnica anterior de moldear los adobes a mano: es más eficiente y estandariza el producto. Lo más sorprendente, como notó Max Uhle en el caso de Tambo Colorado, es que «los tamaños de los adobes son innumerables. No existe ningún tipo de regla al respecto» (Uhle, 2005, p. 14). La única explicación de tal variación en las dimensiones es que los incas emplearon diferentes grupos para fabricar los ladrillos y que cada uno probablemente tenía su propio tamaño de molde. En la construcción del sitio, los ladrillos de los diferentes grupos simplemente se mezclaron. 442

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx