El imperio inka

en particular alrededor de las fincas reales, que en las provincias (Niles, 2004). En este sentido, el inca conectaba directamente la infraestructura incaica y su poder para transformar el paisaje andino con las élites incaicas y su autoridad. Las terrazas incas, construidas a lo largo de todo el imperio, fueron cuidadosamente adaptadas a las limitaciones ambientales y de ubicación para crear territorios productivos y transmitir el poder incaico en los Andes. Manejo del agua Otro aspecto de la infraestructura incaica que ha salido a la luz recientemente es el de la ingeniería hidráulica (Wright, 2000, Wright, McEwan & Wright, 2006). Los Andes, como el resto del borde occidental de las Américas, son una cadena montañosa relativamente joven. Se trata, por ello, de un ambiente que todavía está mudando sus capas externas a través de movimientos naturales de la tierra. Los diversos arroyos y ríos, sobre o por debajo del suelo, enriquecen los suelos aledaños a la vez que los desestabilizan. Alimentados por glaciares, estos sistemas de agua crean un paisaje natural aparentemente bucólico que camufla su inestabilidad. Si bien estos peligros ocultos pueden engañar a los turistas que visitan los Andes hoy en día, los incas eran muy conscientes de ellos. Fue gracias a su sofisticado entendimiento de la ingeniería hidráulica que lograron ser tan exitosos al construir en y reconfigurar el paisaje andino. No solo comprendían el efecto subterráneo de los sistemas naturales de agua, lo que les permitió reconocer las tierras más estables sobre las que podían construir, sino que también desarrollaron un complejo sistema de ingeniería que les permitía desviar el agua, sobre y por debajo del suelo, para asegurar que el paisaje sobre el que construirían se mantuviera por siglos. Para conseguir el agua que necesitaban para regar las terrazas agrícolas y abastecer las zonas habitadas para la limpieza, cocina y otras necesidades personales, los incas capturaron el agua de manantiales y arroyos subterráneos, desviándola de ríos y arroyos, y construyendo embalses y kilómetros y kilómetros de canales. Más aún, recurrieron también a importantes y extensivas correcciones de los ríos para proteger las tierras arables (o ganar nuevas) en los terrenos inundables. En los centros de las élites, como las fincas reales, palacios y santuarios, los incas también manipularon los sistemas de agua de maneras multisensoriales para crear una experiencia visual, aural y táctil de los 425

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