El imperio inka

metros, dependiendo de las limitaciones del entorno local y de los objetivos del inca para dicha ubicación (Hyslop, 1984, pp. 255-257). Las carreteras de las zonas altas estaban generalmente pavimentadas con piedras planas y tenían alcantarillas que las protegían de inundaciones durante las tormentas. En las pendientes empinadas, contaban con muros de contención y, en terrenos precipitados, con escalones. En el desierto a lo largo de la costa, los caminos estaban simplemente marcados por una fila de piedras a cada lado. Al acercarse a un sitio de montaña importante, como el sitio real de Chinchero, el camino solía estar delimitado por terrazas de piedra finamente construidas (Nair, 2003, pp. 59-60). Para atravesar los pantanos, los incas construyeron carreteras elevadas y cauces de agua cubiertos con vigas de piedra o troncos colocados sobre contrafuertes de piedras escalonadas. Los cañones profundos y violentos causes de agua fueron superados con puentes colgantes (descritos más adelante). Para cruzar aguas más tranquilas, los incas instalaron ocasionalmente puentes flotantes. En este sentido, desarrollaron una diversidad de modos de recorrer las vías fluviales, lo cual revela el alcance de su capacidad de ingeniería, así como su adaptabilidad a las condiciones y materiales locales. Andenes Una de las maneras en que los incas reconfiguraron el paisaje fue con la construcción de terrazas o andenes. Estos creaban nueva e importante tierra arable para el cultivo. El paisaje vertical de los Andes, con sus climas extremos y tierra plana que puede usarse para sembrar cultivos vitales, se encontraba en alta demanda. Por ello, la habilidad de los incas para expandir la tierra arable sobre laderas empinadas abrió nuevas posibilidades de riqueza y poder para el conquistador inca (ver capítulo 8 por Earls y Cervantes). Algunas terrazas fueron construidas para mantener al Estado, otras para el beneficio de la religión, y algunas existían para el uso privado del inca supremo y de su grupo familiar, o panaca. Las terrazas también simbolizaron la presencia y poder de los incas. Al transformar lo que habían sido inestables e improductivas laderas en tierras arables gracias a la arquitectura incaica, las terrazas simbolizaban el poder que los incas tenían tanto para conquistar el terreno andino como para transformarlo en territorios productivos (Niles, 1992). La importancia del aspecto simbólico de las terrazas incaicas puede observarse en el hecho de que tienden a encontrarse con mayor frecuencia alrededor del núcleo inca, 424

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx