El imperio inka

haber estado previamente ocupados por poblaciones locales. Aun así, las excavaciones arqueológicas más recientes revelan que detrás de la construcción de varios complejos estatales hubo, de hecho, una importante inversión material y de mano de obra (en dos etapas distintas). Esta nueva generación de investigaciones arqueológicas ha generado un «número cada vez mayor de dataciones de carbono que sugieren que la conquista incaica de la zona más septentrional sucedió un poco antes de lo que indica la cronología convencional». Pärssinen (capítulo 17), por su parte, sostiene también la necesidad de una reevaluación integral de la cronología convencional establecida hace mucho tiempo por Rowe. Concluye Bray, «conforme se publican, refinan y recalibran nuevos ensayos, estos comienzan a descomprimir la cronología histórica tradicional y a reorientar nuestro entendimiento del ritmo y tiempos de la expansión imperial desde el valle del Cuzco hacia otras regiones» (énfasis agregado). En líneas generales, el capítulo de Bray sirve para resaltar (1) nuestro desigual entendimiento de las estrategias de expansión y administración imperial, y de la forma en que se respondió a estas en distintos momentos y lugares; y (2) «la importancia de los Andes ecuatoriales para afinar nuestra comprensión de las fases posteriores del dominio imperial y la diversidad de las reacciones iniciales a la invasión española». En la última década, después de muchos años de indiferencia y de que existiese una barrera conceptual entre las épocas prehispánica e hispánica, se han dado esfuerzos concertados por cruzar esta barrera y establecer la arqueología de la era colonial (por ejemplo, Funari, 1997; Graham 1998; Schaedel 1992; Shimada & Vega-Centeno, 2011). Algunos resultados emergentes más recientes (por ejemplo, Kaulicke, Urton & Farrington 2002a, b, c; Wernke, 2013) complementarán un ya impresionante cuerpo de publicaciones de etnohistoriadores que lidian con las diferentes consecuencias y respuestas a la conquista española del Imperio incaico (por ejemplo, Cook, 1981; Ramírez, 1996; Spalding, 1981; Stern, 1982; Wachtel, 1977). El capítulo final de este libro, por Tetsuya Amino, importante etnohistoriador japonés andino en la Universidad de Tokio, mapea los cambios en la importancia del término «inca» —qué significa ser «inca»— desde el periodo prehispánico al colonial. La palabra ha tenido diversos significados y se sabe que se refirió no solo al gobernante supremo del Tahuantinsuyo, al exclusivo grupo compuesto por sus parientes y por gobernantes pasados (panacas) y al imperio que establecieron, sino 41

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