elegidas para servir al Inca y al culto del Sol, y que hacían ropas y chicha, la bebida alcohólica de maíz utilizada en todos los rituales. El llamado Templo de las Mujeres Sacrificadas, excavado por Uhle en 1903 (Uhle y Shimada 1990) fue una fuente importante de descubrimientos arqueológicos que incluían diversos componentes de vestir femeninos. Varios mantos, tanto completos como en fragmentos, de diferentes tipos de diseño, fueron publicados en aquella época (junto con la publicación más reciente de Ann Rowe sobre los mantos y vestidos de la excavación). La comparación con las momias descubiertas en entierros capacocha nos permite entender mejor hoy su uso y la uniformidad de su diseño y construcción. Esto es especialmente cierto en el caso de un espectacular anacu de gran tamaño, descubierto en la década de 1980 en condiciones prístinas en la estructura de pared (Phipps, Hecht & Esteras, 2004, cat. 3:130-132). 399
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