Un segundo manto completo, supuestamente perteneciente a la esposa de Atahualpa, el último de los reyes inca, y llevado por el mariscal José Antonio de Sucre a Colombia después de las guerras del siglo XIX por la independencia del Perú, fue también recientemente descubierto69 (Acosta & Phipps, 2011). Estos ejemplos indican que la estandarización que hemos observado y que reconocemos en las túnicas masculinas también se daba con las prendas de las Coyas y de las mujeres de alto estatus – por lo menos para aquellas que participaron en las convenciones de la vida ceremonial y religiosa del ritual incaico. 400
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