El imperio inka

detalla desde una perspectiva local cómo los incas lograron adecuarse a este poderoso dios-montaña. Sus interacciones están descritas de una forma que no difiere mucho de su negociación con los señores de Huarochirí, a quienes ofrecieron regalos y banquetes de la misma forma en que lo hicieron con los señores de los territorios sometidos a su control. Esto es, el ofrecimiento de textiles y tazas de oro permitía incorporar a la deidad a la cada vez más grande familia de huacas de las que Inti y Huiracocha eran ancestros fundacionales. CONCLUSIÓN Si hacemos un balance del arte y arquitectura de los incas, no queda duda de que su estilo y conjunto de formas fueron bastante distintivos. Aun así, a pesar de diferenciarse de todas las formas locales, sí pudieron ser profundamente apreciados y comprendidos por la mayoría de comunidades, en cuanto tomaban elementos de tradiciones y creencias muy antiguas. Más importante aún, quizá, es que la expresión artística 371

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