relaciones complejas, límites difusos y políticamente inestables». Su noción de la «periferia negociada» entre los señoríos locales y los incas no solo tiene sentido, sino que el avance hacia el este de los incas probablemente fue más extenso y llegó más lejos de lo que tradicionalmente se ha creído. En el capítulo 19, Verónica I. Williams, importante investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y del Instituto de las Culturas, Universidad de Buenos Aires, ilustra la diversidad y efectividad de las estrategias y tácticas adoptadas por el proceso de «incanización» en el noroeste de Argentina, particularmente el sector medio del valle Calchaquí, la región habitada durante mucho tiempo por la población Santamariana. Como Nielsen y Maryañski (capítulo 16), Williams señala importantes diferencias entre los Andes centrales y del Sur (básicamente las diferencias entre Chichaysuyu y Collasuyu) que deben ser reconocidas al comparar y contrastar las estrategias y tácticas de la «incanización»; esto es, no solo el carácter sociopolítico, recursos y ecología de las yungas occidentales son distintos en los Andes del Sur, sino que la información relevante es más escasa, vaga e indirecta o circunstancial. El reconocimiento de estas diferencias lleva a Williams a examinar las relaciones preincaicas, regionales y sociopolíticas, la gestión de recursos y los procesos micropolíticos o a las dinámicas a nivel local entre el imperio incaico y las poblaciones locales. Ejemplos específicos de lo último incluyen la resistencia consciente de las comunidades locales al uso de las cerámicas de estilo inca en sus ofrendas funerarias y el patronazgo de las élites locales incaicas para crear o acentuar las inequidades sociales existentes con el objetivo de fragmentar lo que eran comunidades unificadas. Otra importante práctica incaica que discute es la transformación o apropiación de características del paisaje (incluyendo cuevas y picos sagrados; ver el capítulo 15 por Castro y Ceruti) que poseen una importante memoria social y son cruciales para la historia e identidad locales. También aclara cómo la ocupación inca se enfocó cuidadosamente en los bolsones o islas productivas estratégicamente ubicadas en las yungas para fines del sostenimiento de la política económica estatal. La discusión sobre estos procesos micropolíticos específicos —en lugar de sobre modelos más generales de prácticas incaicas típicamente basadas en información proveniente de los Andes centrales— representa la principal contribución de este capítulo. Parece evidente de diversos capítulos en este volumen (capítulo 17-19, 21) que los distintos procesos 37
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