El imperio inka

fueron más sutiles, extensos o variados los efectos locales de la administración incaica? Estas son algunas de las preguntas básicas a las que se refieren los capítulos del 17 hasta 22. La presentación que hace Pärsinnen (capítulo 17) de los descubrimientos recientes del Antisuyu, la sección noreste del imperio, muestra que los incas se adentraron más al occidente de esta zona de lo que comúnmente se pensaba (ver capítulo 18 por Muñoz) y que dichas excursiones sucedieron antes de lo que indican las fuentes históricas. Junto con su llamado a una revisión cronológica general de la expansión incaica en Collasuyu, advierte contra la tentación de aceptar sin reparos la sincronicidad entre distintos medios de expresión (por ejemplo, la cerámica y los estilos arquitectónicos), así como entre las conquistas registradas históricamente y las dataciones basadas en artefactos. En esencia, es evidente que nuestros esfuerzos por comprender los efectos, momento y alcance geográfico de la «incanización» todavía tienen un largo trecho por delante. En el capítulo 18, partiendo de una perspectiva espacial contenida (es decir, local, regional y panimperial), María de los Ángeles Muñoz, que enseña en la Universidad Mayor de San Simón en la Ciudad de Cochabamba, Bolivia, discute las características distintivas y el significado más amplio del gran complejo de Incallajta en el departamento de Cochabamba en la yunga oriental de Bolivia (provincia de Pocona). No solo complementa a Pärssinen en su énfasis sobre la importancia del Collasuyu para el Imperio incaico, sino que cuestiona las perspectivas convencionales sobre el sitio de Incallajta y la periferia occidental del imperio. En su opinión, Incallajta «no es simplemente una ‘fortaleza’ y menos una frontera, sino una gran capital —y muy probablemente una waka—, que tiene diversos componentes y ha cumplido variadas funciones, dentro de una intención ideológica y hegemónica por parte del imperio», que puede ser vista como una «capital» o como el «Cuzco del sur» y un «centro irradiador inca hacia el oriente boliviano». Incallajta es claramente el sitio incaico más importante en Collasuyu, pero «la ingeniería social practicada y la escala productiva allí desarrollada» también tuvieron «un impacto estructural en todo el aparato estatal inca». En relación con la cuestión sobre la frontera occidental del Tahuantinsuyo, Muñoz nos recuerda, al igual que Pärssinen y Schjellerup (capítulo 21), que no se trató de «simplemente una impenetrable línea militar marcada por fortalezas, sino un borde bastante más amplio, de 36

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