El imperio inka

parte de la renovación ritual (Juan Ossio, comunicación personal y video, 2001). Para materializar esta unión, los pobladores utilizan una vasija de madera llamada pacchca, que consiste en un quero adherido a un largo palo rectangular (fig. 10.33) en cuya parte superior se traza una canaleta en zigzag. Al servir agua, cerveza de maíz o sangre en el quero, el líquido se rebalsa hacia el palo, siguiendo la canaleta que se bifurca y vuelve a unirse para regresar al río a través de un caño60. Miembros de Hanan y Hurin (las dos mitades que forman la comunidad y a las que los términos tinku y yanantin finalmente se refieren) también beben de este extremo y brindan entre sí. Luego, brindan con el río al igual que del paccha hacia el río. Esta ofrenda reconoce las nutritivas aguas del río que fluirán hacia los campos y luego hacia uno de los grandes ríos andinos que eventualmente se unirán en uno solo. Este único gran río desemboca luego en el océano o en mamacocha, desde donde se eleva al cielo para volver vía la Vía Láctea, que recibe el nombre de mayu o río, y a las lluvias del cielo (Urton, 1981, pp. 38, 56-65, 106-150). Este es el movimiento cósmico eterno del que depende toda vida en los Andes y al que se agradece con las ofrendas hechas con el paccha. 365

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx