representan los cuatro suyu, cada uno identificado con su nombre escrito, ubicadas de manera equidistante del Cuzco. Esta ilustración de la época colonial nos ofrece una imagen pictórica de un imperio y universo ordenado que para los incas podría haberse expresado mejor con composiciones geométricas (Cummins, 2007; 2011). En otras palabras, en el mundo físico de un paisaje especialmente agreste, una persona andina podría imaginar un mundo geométrico completamente ordenado; un mundo en el que era posible imaginarse viajando en línea recta para retornar al lugar de origen después de participar en participar de un ritual en la plaza de Cuzco. O en el que uno podía practicar rituales en las diferentes huacas (entidades o lugares sagrados) a lo largo de ceques 335
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