ellos—. Cummins explica la profunda importancia que los lugares y paisajes tenían para los incas, así como para las personas a las que conquistaron (ver los capítulos 19 y 21 de Williams y Schjellerup, respectivamente, para una ilustración efectiva de esto). La explicación, a su vez, nos permite entender por qué los incas construyeron sus propios templos en prestigiosos sitios ceremoniales preincaicos y no incaicos (por ejemplo, en Pachacamac en la costa central), así como en centros completamente nuevos (como Huánuco Pampa, diseñado como un halcón) que no contaban con construcciones previas. La amplitud de este enfoque contextual también nos lleva a pensar cómo las actividades artísticas, así como otras actividades productivas, están imbuidas de sacralidad y vinculadas con el concepto cosmológico de camay, que puede ser caracterizado como raison d’etre o energía vital o poder inspirador (ver Bray, 2009; Salomon, 1991; Taylor, 1974-76). Phipps (capítulo 11) también ubica los textiles incaicos directamente en los contextos rituales y sociales en los que fueron producidos y utilizados para mostrar cómo sus motivos, diseños, materiales y técnicas, así como su elevada calidad y uniformidad fueron materializaciones del Imperio incaico. Discute las instituciones y estrategias imperiales que incorporaron un amplio espectro de los miembros del imperio, con lo que lograron asegurar un suministro confiable de textiles para diversos propósitos imperiales, como ofrendas rituales, obsequios reales y la vestimenta de los soldados. Si bien los estrictos diseños y estándares aseguraban la uniformidad de los productos, Phipps nota que «se admitió también un cierto margen para incorporar elementos con significado regional o local». Los textiles son una forma efectiva de arrojar nuevas luces sobre las identidades de género de los incas. Descubrimientos recientes de capacochas bien preservadas o de sacrificios de niños (ver capítulo 15 por Castro y Ceruti), o en su lugar, de figurinas hechas con oro, plata o Spondylus, todos de alta sacralidad, en los picos andinos más altos y venerados y en sitios sagrados en la árida costa, nos ofrecen ejemplos de túnicas femeninas incaicas (uncus) que hasta la fecha habían sido bastante escasos. Estos ejemplos fueron cruciales para reconocer cómo la orientación de los patrones del diseño era indicativa de si las prendas eran masculinas (verticales) o femeninas (horizontales). La mampostería de piedra elegante y de ajustes precisos es uno de los logros más reconocidos de los incas. Nair y Protzen (capítulo 12) examinan la arquitectura incaica como «lenguaje visual» y como parte 30
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