El imperio inka

sobre textiles incaicos y coloniales, y por Stella Nair y Jean-Pierre Protzen (capítulo 12), importantes historiadores arquitectónicos de la Universidad de California, Los Ángeles, y la Universidad de California, Berkeley (profesor emérito), respectivamente. Sus colaboraciones se complementan en cuanto muestran cómo los incas utilizaron la comunicación simbólica y visual para demostrar su poder, benevolencia y prestigio frente a los súbditos del imperio, así como para instaurar un sentido de orden mundano y el rol del Sapa Inca. Su arte, en esencia, enfatizaba la uniformidad visual; era un arte imperial unificado fácilmente distinguible de las múltiples formas de expresión artística local que todavía persistían. La eficiencia de este enfoque queda ilustrada en el análisis que hace Cummins de las vasijas rituales (aquellas hechas de oro y plata son conocidas como aquillas, mientras que las de madera reciben el nombre de queros o keros), que se encuentran entre los más importantes objetos rituales de los incas. Estos eran siempre fabricados en pares idénticos para simbolizar las dualidades que dominaban las culturas andinas, incluyendo las mitades (hanan y hurin) o las organizaciones sociales duales y los prevalentes vínculos recíprocos o «idénticos». Estas vasijas rituales, al igual que los regalos suntuarios (como los finos tejidos de tapicería conocidos como cumbi), que los incas ofrecían a los líderes locales, o curacas, quienes los aceptaban para simbolizar su obediencia al inca, se convertían a su vez no solo en valiosas «reliquias», sino en recordatorios de sus obligaciones vinculantes hacia el inca. Reconstruir la naturaleza de una relación política entre el inca y un determinado líder local en base a la información de fuentes escritas o estilos de cerámica, sin embargo, puede convertirse una tarea desalentadora (ver más abajo), pues la relación celebrada posteriormente podría no reflejar adecuadamente las percepciones y actitudes originales. Al mismo tiempo, examinar los contextos históricos y políticos de las expresiones artísticas permite a Cummins plantear una serie de estimulantes interpretaciones de los significados simbólicos de los diseños geométricos, como los tocapus que decoraban los uncus o túnicas. Su afirmación de que «el arte y arquitectura de los incas… no fueron solo arte pasivo o contemplativo» resulta bastante convincente, al igual que su visión de la «materialización de la historia incaica y mítica». Estos objetos y sus entornos, especialmente el contexto de importantes eventos históricos, tienen la capacidad de actuar con agencia —de cambiar las percepciones y conocimiento del mundo de quienes entran en contacto con 29

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