incluyendo una jerarquía que abarca divisiones duales y cuadripartitas y un flujo bidireccional de información —una sumatoria que asciende en la jerarquía (a niveles supralocales) y otra de partición que desciende a nivel local— lo que revela de forma efectiva la organización de la recolección y gestión de la información. Finalmente, nos recuerda por qué es tan importante comprender el rol que cumplía el guardián de las cuerdas: Al llevar sus registros con cuerdas al campo y desplegar estas elaboradas construcciones en las plazas de los pueblos, narrando al pueblo reunido las categorías, clases y números que conformaban dicha comunidad a los ojos del Estado, los khipukamayuq se convertían en la materialización física del poder y legitimidad del Estado incaico en las provincias. La esencia de la cultura y unidad incaica en el Imperio incaico La sección anterior reveló las principales instituciones, estrategias, personas y, en cierto grado, intención que hicieron posible el establecimiento y administración del Imperio incaico. En siete capítulos sucesivos, del 10 hasta el 16, examinamos lo que constituyó la esencia de la cultura incaica y lo que la distinguió de las tradiciones y logros previos y no incaicos, particularmente en relación con el arte, las artesanías, la arquitectura y las prácticas rituales, y su significado simbólico y bases cosmológicas. Thomas Cummins (capítulo 10), renombrado historiador del arte en la Universidad de Harvard, presenta un agudo análisis contextual de la expresión artística incaica en distintos medios expresivos —arquitectura, cerámica, metal y textiles— aclarando sus interconexiones con ideales organizacionales y con la cultura imperial. Su énfasis no está en las dimensiones técnicas de los objetos individuales o sus diversas apariencias externas. A diferencia de las culturas costeras preincaicas como la Mochica (o Moche), las creaciones incaicas no están caracterizadas por lo general por el realismo, sino por un «orden y relación geométricos y numéricos» que transmiten el sentido de un mundo bien ordenado. Cummins trata las creaciones artísticas incaicas como si fuesen un todo coherente que captura de manera efectiva la esencia de los conceptos religiosos, políticos y sociales de los incas. Es una exploración informativa de su «vida social» y de la cosmología y estética andina que guiaron su producción; se trata, en suma, de un estudio ontológico. La amplitud de su enfoque y concepción del arte y la arquitectura suele ser compartida por Elena Phipps (capítulo 11), una reconocida autoridad 28
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