El imperio inka

tributo traídos a Huayna Cápac en épocas incas habría servido para transducir esta información en tareas «digitalizadas» de toma de decisión delegadas a los respectivos gobernadores provinciales. CONCLUSIONES Y TRABAJO A FUTURO La información climática y astronómica presentada en este artículo constituye datos empíricamente establecidos; el argumento utilizado ubica a Moray en el sistema administrativo y cosmología incas. Un sistema de control estaba encarnado en el Estado inca, y Moray fue una parte integral de él. Ya que hubo solamente unas pocas docenas de residentes permanentes en el sitio, estos habrían sido seguramente funcionarios de diferentes niveles de control jerárquico, quienes eran responsables de la administración de diferentes unidades territoriales y eventos calendáricos y sus secuencias agrícolas correspondientes. La visualización del solsticio y otros eventos calendáricos habría servido para brindar a los tarpuntay (sacerdotes/sembradores) y a otros peregrinos participantes una visión sinóptica de todo el sistema del centro, proyectado al interior del espacio relativamente pequeño de Moray. La visualización de los eventos del solsticio tuvo una función similar a la del Meridiano de Greenwich: configurar una fecha estandarizada de referencia; pero, más aún, diríamos que Moray puede haber funcionado como una maqueta del microcosmos de la organización inca más amplia. Numerosos aspectos mencionados en este artículo se mantienen de manera tentativa o incluso especulativa, y solo pueden ser resueltos por investigaciones futuras a través de diferentes disciplinas y subdisciplinas. Si se acepta que Moray haya funcionado como una maqueta a pequeña escala del sistema agrícola inca, entonces, se puede suponer razonablemente que la manera más directa de resolver muchas de las dificultades sería construir un modelo de simulación a computadora de Moray. En primer lugar, es probable que las observaciones del tránsito del zenit y antizénit en Moray inferidas aquí estuvieran acompañadas por eventos visuales de sol y sombra, como son los solsticios y equinoccios; sin embargo, es muy difícil determinar desde dónde observarlos en el sistema y en qué momento podrían ocurrir. Los movimientos anuales y diarios del sol y las sombras correspondientes emitidas sobre todos los muyus (ver fig. 8.9) podrían ser razonablemente bien reproducidas en un modelo de elevación digital tridimensional. Otros patrones relacionados con los eventos siderales y lunares pueden ser indicados en tal simulación, 279

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