extender el proceso de intercalación astronómica calendárica a los ciclos variables agrícolas. Earls ha argumentado (2011) que las observaciones solsticiales de las Pléyades fueron utilizadas como una bisagra para correlacionar ambos tipos de ciclos. Como se ha visto anteriormente, el mejor estimado para el inicio del evento de puesta del mediodía en el montículo 9.N es 27 días antes del solsticio de inverno, es decir, el 25 de mayo, un mes sideral lunar antes del solsticio de invierno (y al final de un mes sideral después, el 18 de julio). A partir de evidencia documental y de mediciones de alineamientos de templos arquitectónicos, se ha mostrado cómo las observaciones hechas el 25 de mayo fueron utilizadas por los incas para intercalar los meses lunares sinódicos con las secuencias helíacas de las Pléyades (naciente y poniente) y del ciclo del sistema lunar sideral, y estos con el año solar (Zuidema, 1982; 2011, pp. 790-795). La primera luna nueva después de esta fecha se convierte en luna llena cerca del 7 de junio y una luna nueva de nuevo en, o cerca del, solsticio de invierno (Zuidema, 2007, p. 276). Una estructura principal de un muro del templo del Coricancha (el eje del sistema de ceques, ver abajo) en Cuzco está alineado con el acimut de la salida del sol el 25 de mayo y el 18 de julio. El periodo entre estas dos fechas está asociado con la observación del orto helíaco de las Pléyades como se registra en el alineamiento en el Coricancha en junio (Aveni, 1981; Zuidema, 1982; 2011, pp. 790-794). Sin embargo, el día preciso cuando puede ser visible a los ojos varía significativamente de acuerdo con las condiciones climáticas predominantes (ver abajo). Las salidas y las puestas helíacas de esta constelación han servido como referencia métrica para la correlación de los sistemas lunar y solar, ya que se deducen de la relativa visibilidad y posicionamiento de los tres objetos (Sol, Luna y Pléyades) en este periodo. Aunque no hay evidencia arqueoastronómica empírica de cómo la salida de las Pléyades helíacas se expresa en Moray, asumimos que así fue. En el presente, el grupo de estrellas se observa desde la comunidad vecina de Misminay el 24 de junio (Urton, 2006), como en la mayoría de comunidades andinas, y sus atributos visuales son utilizados para programar los calendarios agrícolas. Al sur del Perú y Bolivia los eventos de El Niño están asociados con poca cantidad de lluvias y un retraso en su llegada. Los análisis de imágenes satelitales correlacionan las altas temperaturas del mar con en estas épocas y con el incremento de altas formaciones de nubes tipo cirros, que disminuyen el brillo de las Pléyades 270
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